
Hoy, una vez más, he podido constatar el paso del tiempo y mentalidad de nuestros antepasados y de las generaciones actuales.
La visita, se ha desarrollado en una de las casas "Señoriales" de un rincón de mi querida Mallorca.
En ella, y en una habitación del "Casal" dedicada a sala de muñecas, en una vitrina un juguete ha llamado mi atención "un simpático perrito de tela, con ruedas de madera", que junto a otras muchas muñecas del mismo material y también de cartón, hicieron soñar a nuestros mayores.
Sólo podían permitirse estos lujos en las casas acomodadas.
No he podido dejar de pensar en lo que opinarían nuestros hijos/as, y la cara de sorpresa y desdén que tendrían al recibir un regalo como ese... en lugar de un ordenador, una pley, etc.
El ritmo de vida que tienen, les impide concebir que fuesen tan importantes estos juguetes para unos niños que vivieron su juventud hace ya tanto tiempo.
La casa data de 1911, como quien dice ... ayer.